- Bé, veig que l'advertència sobre les dots d'observació del senyor no eren en va... i, si us plau, senyoreta, no voldria que em malinterpretés. Permetim que ara sigui jo qui li expliqui...
- Si us plau, bitllets...
La interrupción rompió la burbuja de tensión que nos rodeaba. El hombre digno sacó su billete del bolsillo de su camisa, el chico de gafitas ocultó instintivamente el cigarrillo recién liado en la palma de su mano, mientras rebuscaba el suyo en los bolsillos de su chaqueta. Yo por mi parte rebuscaba en mi bolso, sin suerte. El revisor esperaba mirando indiferente hacia el fondo del vagón. Miré en la bolsa de los peces y allí estaba.
- Tingui, tingui
- Gràcies. Bona tarda.
Nos quedamos un rato en silencio; la interrupción nos había desconcertado, y cada cual se recompuso. Recuperamos las distancias. Aproveché para simular un intento de ordenar nosequé en mi bolso y recoloqué a mis peces; alguien limpió sus gafas, alguien miró por la ventana.
- Bé, sembla que ja hem passat Cervera.
- Cierto. Y si me disculpan un momento, voy a estirar las piernas hasta allí atrás.
- No anirà pas vosté potser a fumar?
- No, hombre, no, que está prohibido!
- Es clar, es clar. L'acompanyaré, si no li sap greu.
- Doncs a mi em disculparan? em sap greu deixar aquí els peixos...
Los hombres cruzaron una mirada cómplice y se marcharon juntos.
Durante un rato estuve mirando por la ventana, rumiando con desagrado la sensación de haber hablado en exceso. Me pasaba a veces con extraños: de pronto me encontraba a mi misma compartiendo pensamientos y opiniones guardadas celosamente durante meses. No dejaba de ser un gesto de desconsideración, aunque no sabía exactamente porqué. Lo cierto es que mis agobios con los enigmas de novela policial eran un tema que no le concernía a nadie más, y aunque estaba feo andar contando cuitas propias, también era cierto que me daban mala vida cada catorce días. Tan cierto como que me divertían cada catorce dias, cuando le tocaba a otro: siete bien, siete mal, siete bien, siete mal, siete bien, siete mal, siete bien, siete... me adormilé con el ruido y el movimiento del tren.
El olor a tabaco y la sensación de movimiento cerca delataron el regreso de mis interlocutores casuales. Un tren pasó en el sentido contrario al nuestro, haciendo mucho ruido. Me despabilé. Ellos se sentaron sin decir nada. Les brillaban los ojos.
Por el pasillo pasó una abuela bajita y regordeta , acabada en moño y coronada con un sombrero de aire victoriano. En su brazo un paraguas de flores con volantitos. Tras de ella un señor alto y serio, algo calvo, con librea y guantes blancos, cargaba con tres cajas forradas de papel a rayas y cerradas con lazos de tela.
- I am definitely sure, Mr Hudson: I just saw a woman being strangled in the train that just crossed ways with us.
- I regret to say, Madam, that yours is an absolutely extraordinary statement, I'm afraid.
- I know what I saw - and I know that I saw a murder ... oh, poor lady, she looked so young... we must do something immediately, Mr Hudson.
PD: avui fem l'enigma numero 100, i en teoria això acaba aquí. I potser tots ens perdrem amb el tren, dins un túnel llarg que no tindrà final, si no és que potser aquest post sigui un 100a, i encara faltin un 100b, i potser un 100c?? No se. Ja veurem, però sembla que tot plegat no pot acabar així, tan obert.
De moment, hi ha un llibre i un assassinat que us permetran trobar un títol d'un llibre i una autora clàssica del gènere, dins la sèrie d'un dels seus personatges famosos...
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dimarts, 6 de setembre del 2011
dimarts, 23 d’agost del 2011
l'observador
- Veig que vosté comparteix aficions lectores amb la senyora...
- Eh... ah!, si, si... perdón...
El señor de barba cana le alargó el libro con una sonrisa.
- Tingui, el seu llibre.
- Ehhh...muchas gracias...disculpe... estooo... quiero decir...
Se notaba a la legua que el chico tenía un problema de timidez patológica, que claramente había estado cotilleando, que ahora se sentía pillado en renuncio, y que estaba pasando un mal rato, pero en sus ojos había un brillo extraño de vivo interés, que parecía trascender el mero fisgoneo; parecía un interés personal capaz de abrirse paso entre su vergüenza...
- Disculpen, pero acerca del tema que comentaban...
Le miré interesada, animándole a seguir - ahora la que sentía un interés creciente era yo. Mi compañero de asiento se mesaba las barbas, divertido.
- Si?
- No he podido evitar escuchar lo que decían... y... verán, quizás es una intromisión por mi parte, pero... no sé... y ... y si... pero.... no, no, da igual, quizás es tan solo una locura...
- A què es refereix, home? parli, parli !
- Si, digui, digui, ens està intrigant!
- Bien, si no es abusar y tienen un rato, permítanme que les explique una pequeña historia, que quizás sirva de ejemplo y les permita comprender el porqué de mi indiscreta ingerencia.
- Expliqui, expliqui, jo no baixo fins al final del trajecte.
- Jo encara tinc tres quarts d'hora de viatge, endavant.
- De acuerdo. Permítanme que antes líe un cigarrillo; no se preocupen, no pienso encenderlo, pero liarlo me ayuda a centrarme y a ordenar mis ideas.
Durante un minuto largo le observamos abrir su mochilita, sacar un paquete de tabaco y una cajita de papel de fumar, y miramos en silencio como, sin levantar la vista, sus dedos reproducían fielmente un ritual automatizado a base de miles de repeticiones. Cuando por fin tuvo entre sus dedos un cigarrillo acabado, el tabaco y los papelillos de nuevo en su sitio, la mochilita cerrada - el libro dentro - tomó aire, y empezó a hablar.
- Viajo a menudo a la tierra de la niebla; visito con frecuencia la granja de caballos donde crecí, y prefiero el viaje en tren a cualquier otro medio de transporte. Disfruto de tres horas de calma en las que el tiempo se mide por el traqueteo de las vías y las paradas en las estaciones, y puedo sentarme a mirar pasar el paisaje y las personas que suben y bajan en cada parada. Sé cuando pasan los revisores, y que cuando ya han pasado por segunda vez es seguro salir del vagón para fumar en el pequeño espacio entre coches. Quiero decirles con esto que frecuento este trayecto, y que reconozco a los pasajeros habituales y a los ocasionales.
Se preguntarán qué relación existe entre esto y el tema que comentaban, y en realidad tiene poco que ver, pero, sin querer en absoluto parecer pretencioso, permítanme señalar que me gusta observar, y que a base de años y años de viajes creo detectar en los demás las preocupaciones, intenciones e intereses. Por eso, cuando he visto que usted, señora, leía a Jim Thompson, y que usted, caballero, al sentarse ha reconocido la lectura de la señora, lo que ha motivado que discretamente pero inmediatamente guardase en su bolsa un libro que llevaba escondido entre las hojas del "Sport".... un libro debo decir que bastante usado, y resulta que se trata de una obra que conozco bien, creo que es de la colección compactos de anagrama, si no recuerdo mal editado en el año 90, con esos dos hombres conversando por encima de una mesa con mantel, la ventana al fondo... esa escritora inquietante...
- Vaja, ja ho pot dir, ja que és observador...
- Se lo he dicho, me gusta observar - pero permítame que continúe, o me disiparé y no llegaré a contarles lo que pretendo.
- Si, si, perdoni, no pretenia interrompre'l.
- Decía que usted enseguida ha corrido a esconder su libro. Lo curioso es que ese libro precisamente...
- Perdón, tampoco quiero molestar, pero ¿puedo preguntar qué libro era?
- Es curioso que sea usted precisamente quien lo pregunte... ¿tal vez el caballero lo quiera compartir?
- Bé, jo...
Ahora el centro de atención era la cara de mi compañero de asiento, que iba ruborizándose progresivamente a la par que aumentaba su incomodidad, toscamente disimulada bajo la sonrisa bondadosa y la solemnidad de su barba blanca.
- Bé, veig que l'advertència sobre les dots d'observació del senyor no eren en va... i, si us plau, senyoreta, no voldria que em malinterpretés. Permetim que ara sigui jo qui li expliqui...
Novament teniu un llibre i una autora per endevinar: complicat però no difícil - hi ha pistes, seguiu-les. La història continuarà....
PD:Gairebé una setmana després veig que l'enigma no te encara solució proposada, de fet ni un comentari... potser podeu pensar en altres títols d'aquesta autora, coneguda pel seu retrat d'un psicòpata ben conegut i ple de talent... va, que ja s'acaba aquest matusser culebrot d'estiu!
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dimarts, 9 d’agost del 2011
complot
- Disculpi, és a mi?
- Perdò?
No era consciente de haber iniciado ninguna conversación con aquel hombre que antes leía sobre su hombro y ahora la miraba con ojos amables y una nota de intriga. Por un momento le pareció ver de reojo una sonrisita socarrona en la cara del hombre con gafitas.
- Que m'ha dit res?
- Ai, disculpi, estava capficada i potser he parlat en veu alta sense adonar-me'n.
Ahora la sonrisita socarrona del gafitas era un jiu jiu quedo, enfocado al paisaje que se deformaba con la velocidad tras la ventana. Como en el cine mudo.En su regazo un librillo amarillo con la portada ilustrada en negro... una imagen de cruce de vías "Bella city 34 miles, Eagle lookout 5 miles, Arroyo beach 7 miles, Sky bouté" y un título sugerente... no era aquel? el libro en el que el detective L. A. buscaba a una joven mestiza y acababa persiguiendo asesinatos arriba y abajo recorriendo los Estados Unidos? ...
- No pateixi, no m'estranya que es capfiqui, amb aquest tipus de lectures. Alguns aspectes de la maldat humana no són fàcils de pair.
Tras una pausa, el hombre de pelo blanco continuó la conversación con su voz grave y agradable de fumador empedernido. Estaba claro que quería hablar.
- Ai, si, té tota la raó, no puc amb ell, tot i que està ben escrit. Veig que l'ha llegit, aquest llibre...
- Si, l'he llegit. No he pogut evitar veure que no passa de la pàgina que te oberta... li puc dir que millora a partir de la pàgina 31, però tot i així fa un retrat prou fidel de la manca de moral, que a estones trasbalsa. Em va agradar, no obstant. Cóm és que el llegeix?
- Calli, calli, és un compromís que em te una mica angoixada.
- Un compromís?
- Doncs si, però no voldria avorrir-lo.
Otra pequeña pausa. El hombre del pelo blanco parecía tantear con prudencia si cruzaba el límite entre la conversación cordial y la intrusión. Finalmente se decidió a preguntar.
- No, no, la veritat és que m'interessaria saber-ho, i més del que creu. Jo mateix tinc compromisos que darrerament se'm fan feixucs. Li ve de gust explicar-me quina mena de compromís li fa llegir novel.la criminal?
El gafitas nos miraba de reojo, cada vez con menos disimulo. Una de sus cejas éstaba elevada por encima de la montura metálica de sus gafas, señal inequívoca de que su curiosidad iba en aumento, paralela a su timidez, pero que en este momento ya estaba a punto de meterle en la conversación.
- Doncs miri, va començar com un joc. Un joc d'endevinalles. Un lloc comú a internet on compartir cada dimarts lectures de gènere negre i enigmes per cercar llibres, autors, personatges. Una idea divertida d'un amic que em va engrescar.
- I doncs, on és el problema?
- Problema cap. Era molt divertit. M'agrada llegir, m'agrada escriure i m'agrada jugar. Hi havia curiositat i la gent participava, llegia, es divertia, intentava endevinar, comentava, era enginyosa. Fins aquí tot bé.
- Però hi ha un però, oi?
- Doncs si. Resulta que cada cop havia de passar més temps cercant lectures per no repetir autors. Sap? a mi m'agrada repetir autors quan el personatge m'agrada, quan enfilo un detectiu que m'enganxa en llegeixo tota la sèrie, i si l'autor és prolífic arribo a llegir desenes de llibres seguits. Es clar, per molt que llegeixi, trobar nous autors per escriure'n cada cop era més difícil, hi estava hores. I no només això, és que al cap de cinc minuts d'haver-ho publicat ja estava endevinat, i sempre pels mateixos. No hi fa res, està bé, era precissament per a això - vol dir que ho esperaven amb ganes... però hi havia qui ho feia amb poca interacció... com explicar-li... poc reconeixement a l'esforç...
- Ja veig... vol dir que hi dedicava molt esforç i no li satisfeia prou?
- No és ben bé això. És que les publicacions no respiraven prou. Com dir-ho... no sempre hi havia contribució de retorn. De vegades era com un consum ràpid, una resposta concisa amb el mínim de paraules possibles, escàs comentari sobre la lectura, escàs comentari sobre la manera de plantejar l'enigma, escàs comentaris sobre les pistes, el camí per trobar-la... poc joc. M'entén?
- Ja veig.
- I a més, com que ja no era gaire lúdic, els visitants ocasionals van deixar de venir, les úniques visites que comentaven competien per veure quí l'endevinava abans. Cert que hi havia comentaris de reforç, dels que agrada llegir, dels que fan broma i caliu, però també hi llegia queixes de si hi havia repetició d'autor, si els llibres triats eren dolents, o banals... tot plegat una mica depriment. I molt exigent - un de cada dos dimarts, sens falta... vaig començar a fallar, ara publico un dimecres, ara un dijous... vaig canviar de feina i vaig perdre el sentit del temps, no sabia en quin dia estava fins que de sobte pensava "ostres, l'enigma!!".
- No li va ajudar ningú?
- Si, si, un bon jan (dels de comentari agradable) me'n va escriure uns quants, en un moment que realment no podia trobar el temps per a complir, però ell també en té molta, de feina... I el cas és que no vull faltar al meu compromís inicial, sóc persona de paraula, jo, però quan s'acosta el dimarts ja pateixo. Però l'estic avorrint!
- No, no sap fins a quin punt m'interessa això que em diu. Sap, jo també estic atrapat per una paraula donada, i no veig la manera de poder-me'n desdir.
- Ah si?
No esperábamos una tercera voz en aquel momento, así que los dos nos giramos a la vez para mirar al gafitas, de manera un poco brusca. Se había ido retorciendo en su asiento hacia nosotros, aún con la cara hacia la ventana pero mirándonos con tanto afan que estaba a punto de verse su propia nuca. Con las piernas y los brazos cruzados intentaba disimular su curiosidad cotilla, pero era obvio que ya no podía ocultar sus ganas de saber más del asunto, y se le había escapado sin querer una exclamación de sorpresa. En un segundo se puso colorado como un tomate. Su libro cayó al suelo. El hombre de pelo blanco se agachó cortesmente a recogerlo.
- Veig que vosté comparteix aficions lectores amb la senyora...
PD: Aquest cop cal endevinar quin és el llibre que llegeix el noi d'ulleres, i el detectiu que el protagonitza. És una mica més complicat de l'habitual, però no impossible; a més, és estiu. Figura que teniu temps per pensar i buscar. En qualsevol cas, la història continuarà...
- Perdò?
No era consciente de haber iniciado ninguna conversación con aquel hombre que antes leía sobre su hombro y ahora la miraba con ojos amables y una nota de intriga. Por un momento le pareció ver de reojo una sonrisita socarrona en la cara del hombre con gafitas.
- Que m'ha dit res?
- Ai, disculpi, estava capficada i potser he parlat en veu alta sense adonar-me'n.
Ahora la sonrisita socarrona del gafitas era un jiu jiu quedo, enfocado al paisaje que se deformaba con la velocidad tras la ventana. Como en el cine mudo.En su regazo un librillo amarillo con la portada ilustrada en negro... una imagen de cruce de vías "Bella city 34 miles, Eagle lookout 5 miles, Arroyo beach 7 miles, Sky bouté" y un título sugerente... no era aquel? el libro en el que el detective L. A. buscaba a una joven mestiza y acababa persiguiendo asesinatos arriba y abajo recorriendo los Estados Unidos? ...
- No pateixi, no m'estranya que es capfiqui, amb aquest tipus de lectures. Alguns aspectes de la maldat humana no són fàcils de pair.
Tras una pausa, el hombre de pelo blanco continuó la conversación con su voz grave y agradable de fumador empedernido. Estaba claro que quería hablar.
- Ai, si, té tota la raó, no puc amb ell, tot i que està ben escrit. Veig que l'ha llegit, aquest llibre...
- Si, l'he llegit. No he pogut evitar veure que no passa de la pàgina que te oberta... li puc dir que millora a partir de la pàgina 31, però tot i així fa un retrat prou fidel de la manca de moral, que a estones trasbalsa. Em va agradar, no obstant. Cóm és que el llegeix?
- Calli, calli, és un compromís que em te una mica angoixada.
- Un compromís?
- Doncs si, però no voldria avorrir-lo.
Otra pequeña pausa. El hombre del pelo blanco parecía tantear con prudencia si cruzaba el límite entre la conversación cordial y la intrusión. Finalmente se decidió a preguntar.
- No, no, la veritat és que m'interessaria saber-ho, i més del que creu. Jo mateix tinc compromisos que darrerament se'm fan feixucs. Li ve de gust explicar-me quina mena de compromís li fa llegir novel.la criminal?
El gafitas nos miraba de reojo, cada vez con menos disimulo. Una de sus cejas éstaba elevada por encima de la montura metálica de sus gafas, señal inequívoca de que su curiosidad iba en aumento, paralela a su timidez, pero que en este momento ya estaba a punto de meterle en la conversación.
- Doncs miri, va començar com un joc. Un joc d'endevinalles. Un lloc comú a internet on compartir cada dimarts lectures de gènere negre i enigmes per cercar llibres, autors, personatges. Una idea divertida d'un amic que em va engrescar.
- I doncs, on és el problema?
- Problema cap. Era molt divertit. M'agrada llegir, m'agrada escriure i m'agrada jugar. Hi havia curiositat i la gent participava, llegia, es divertia, intentava endevinar, comentava, era enginyosa. Fins aquí tot bé.
- Però hi ha un però, oi?
- Doncs si. Resulta que cada cop havia de passar més temps cercant lectures per no repetir autors. Sap? a mi m'agrada repetir autors quan el personatge m'agrada, quan enfilo un detectiu que m'enganxa en llegeixo tota la sèrie, i si l'autor és prolífic arribo a llegir desenes de llibres seguits. Es clar, per molt que llegeixi, trobar nous autors per escriure'n cada cop era més difícil, hi estava hores. I no només això, és que al cap de cinc minuts d'haver-ho publicat ja estava endevinat, i sempre pels mateixos. No hi fa res, està bé, era precissament per a això - vol dir que ho esperaven amb ganes... però hi havia qui ho feia amb poca interacció... com explicar-li... poc reconeixement a l'esforç...
- Ja veig... vol dir que hi dedicava molt esforç i no li satisfeia prou?
- No és ben bé això. És que les publicacions no respiraven prou. Com dir-ho... no sempre hi havia contribució de retorn. De vegades era com un consum ràpid, una resposta concisa amb el mínim de paraules possibles, escàs comentari sobre la lectura, escàs comentari sobre la manera de plantejar l'enigma, escàs comentaris sobre les pistes, el camí per trobar-la... poc joc. M'entén?
- Ja veig.
- I a més, com que ja no era gaire lúdic, els visitants ocasionals van deixar de venir, les úniques visites que comentaven competien per veure quí l'endevinava abans. Cert que hi havia comentaris de reforç, dels que agrada llegir, dels que fan broma i caliu, però també hi llegia queixes de si hi havia repetició d'autor, si els llibres triats eren dolents, o banals... tot plegat una mica depriment. I molt exigent - un de cada dos dimarts, sens falta... vaig començar a fallar, ara publico un dimecres, ara un dijous... vaig canviar de feina i vaig perdre el sentit del temps, no sabia en quin dia estava fins que de sobte pensava "ostres, l'enigma!!".
- No li va ajudar ningú?
- Si, si, un bon jan (dels de comentari agradable) me'n va escriure uns quants, en un moment que realment no podia trobar el temps per a complir, però ell també en té molta, de feina... I el cas és que no vull faltar al meu compromís inicial, sóc persona de paraula, jo, però quan s'acosta el dimarts ja pateixo. Però l'estic avorrint!
- No, no sap fins a quin punt m'interessa això que em diu. Sap, jo també estic atrapat per una paraula donada, i no veig la manera de poder-me'n desdir.
- Ah si?
No esperábamos una tercera voz en aquel momento, así que los dos nos giramos a la vez para mirar al gafitas, de manera un poco brusca. Se había ido retorciendo en su asiento hacia nosotros, aún con la cara hacia la ventana pero mirándonos con tanto afan que estaba a punto de verse su propia nuca. Con las piernas y los brazos cruzados intentaba disimular su curiosidad cotilla, pero era obvio que ya no podía ocultar sus ganas de saber más del asunto, y se le había escapado sin querer una exclamación de sorpresa. En un segundo se puso colorado como un tomate. Su libro cayó al suelo. El hombre de pelo blanco se agachó cortesmente a recogerlo.
- Veig que vosté comparteix aficions lectores amb la senyora...
PD: Aquest cop cal endevinar quin és el llibre que llegeix el noi d'ulleres, i el detectiu que el protagonitza. És una mica més complicat de l'habitual, però no impossible; a més, és estiu. Figura que teniu temps per pensar i buscar. En qualsevol cas, la història continuarà...
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extraños en un tren,
negra o criminal 96
diumenge, 31 de juliol del 2011
al tren
Escuchaba distraída las conversaciones ajenas, con la mirada perdida en la ventana.
Avanzado el sábado, eran ya cinco días los que llevaba cargando con la mala conciencia del deber incumplido. Simplemente no conseguía cuadrar el tiempo.
Entre sus pies una bolsa de papel, con una fiambrera llena de agua en la que nadaban chips (la colisa) y una gambusia sin nombre; se dirigía a casa de Carol, quien se había ofrecido a acoger a los dos peces en su estanque hasta la vuelta de vacaciones
En su regazo un libro cerrado, de tapas blandas y amarillas ilustradas en negro, cargado de maldades y mezquindades. No conseguía pasar más allá de la página 30. Volvió a abrirlo de nuevo, aquella página de la que no conseguía pasar describía a aquel vendedor sórdido que aceptaba la sórdida oferta de una madre sórdida, que ruín y codiciosa brindaba a su hija deficiente a los sórdidos vendedores a domicilio, a cambio de innecesarios objetos domésticos. Una vez más la mezquindad se le hizo molesta.
Intuía sobre su hombro la mirada curiosa de lector impenitente del hombre de pelo y barba blancos que se viajaba sentado a su lado. Apenas logró fijar la vista en un par de líneas, incapaz una vez más de concentrarse en la lectura.
Levantó una vez más los ojos, y esta vez su mirada se cruzó con la del hombre delgado, de pelo oscuro y cortísimo, gafitas y aire despistado, que viajaba agarrado a su mochilita negra, justo frente a ella. Incómoda, volvió a bajar la vista al libro, una vez más.
En su mente rondaba, sorda y machacona, la culpa del escrito que no había publicado puntualmente en martes, pero también una frase que iba cobrando más y más cuerpo, hasta se oyó a sí misma soltarla en voz alta y clara, sin querer:
- Extraños en un tren
- Disculpi, és a mi?
De moment podeu provar a endevinar quin és el llibre que la noia intenta llegir - te un títol que comença per una xifra, i l'autor te cognom d'electrodomèstic.
Potser l'encertareu, potser no, però la història continuarà....
Avanzado el sábado, eran ya cinco días los que llevaba cargando con la mala conciencia del deber incumplido. Simplemente no conseguía cuadrar el tiempo.
Entre sus pies una bolsa de papel, con una fiambrera llena de agua en la que nadaban chips (la colisa) y una gambusia sin nombre; se dirigía a casa de Carol, quien se había ofrecido a acoger a los dos peces en su estanque hasta la vuelta de vacaciones
En su regazo un libro cerrado, de tapas blandas y amarillas ilustradas en negro, cargado de maldades y mezquindades. No conseguía pasar más allá de la página 30. Volvió a abrirlo de nuevo, aquella página de la que no conseguía pasar describía a aquel vendedor sórdido que aceptaba la sórdida oferta de una madre sórdida, que ruín y codiciosa brindaba a su hija deficiente a los sórdidos vendedores a domicilio, a cambio de innecesarios objetos domésticos. Una vez más la mezquindad se le hizo molesta.
Intuía sobre su hombro la mirada curiosa de lector impenitente del hombre de pelo y barba blancos que se viajaba sentado a su lado. Apenas logró fijar la vista en un par de líneas, incapaz una vez más de concentrarse en la lectura.
Levantó una vez más los ojos, y esta vez su mirada se cruzó con la del hombre delgado, de pelo oscuro y cortísimo, gafitas y aire despistado, que viajaba agarrado a su mochilita negra, justo frente a ella. Incómoda, volvió a bajar la vista al libro, una vez más.
En su mente rondaba, sorda y machacona, la culpa del escrito que no había publicado puntualmente en martes, pero también una frase que iba cobrando más y más cuerpo, hasta se oyó a sí misma soltarla en voz alta y clara, sin querer:
- Extraños en un tren
- Disculpi, és a mi?
De moment podeu provar a endevinar quin és el llibre que la noia intenta llegir - te un títol que comença per una xifra, i l'autor te cognom d'electrodomèstic.
Potser l'encertareu, potser no, però la història continuarà....
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